Sábado, Julio 11, 2020
Scroll To Top

INDICADORES DEL AGRO

COMMODITY - PRODUCTO BASICO PRICE - PRECIO AGRICULTURA- GANADERIA COFFEE-CAFE USD 0,96 AZUCAR- SUGAR USD 0,1188 COCOA - CACAO USD 2,168.00 COTTON - ALGODÓN USD 0,64 LUMBER - MADERA USD 498.20 SOYBEANS - SOYA (SOJA) USD 891.50 SOYBEAN MEAL - HARINA DE SOYA (SOJA) USD 300.50 SOYBEAN OIL - ACEITE DE SOYA (SOJA) USD 28.88 CORN - MAIZ USD 339.25 OATS - AVENA USD 277.00 WHEAT - TRIGO USD 533.75 ROUGH RICE - ARROZ USD 11.91 LIVE CATTLE - GANADO LECHERO USD 99.93 FEEDER CATTLE - GANADO DE ENGORDE USD 135.85 LEAN HOG - CERDO MAGRO USD 49.63 MINERIA-COMBUSTIBLES NATURAL GAS - GAS NATURAL USD 1.83 BRENT CRUDE OIL - PETROLEO BRENT USD 42.87 LIGHT CRUDE OIL-WTI - PETROLEO WTI USD 40.15 COAL - CARBON USD 49.00 METALES GOLD - ORO USD 1,799.20 SILVER - PLATA USD 19.05 COPPER HIGH GRADE - COBRE ALTA PUREZA USD 2.89 CAMBIO DIVISAS COLOMBIA Dólar (T.R.M) 3,615.75 Euro 4,083.79 Peso mexicano 160,37 Real brasilero 675,06

Opinón

En Venezuela es indispensable se reconozca que “el principio del mal” radica en el modelo aplicado durante los últimos veinte años, y en la impericia de quienes manejan las políticas del país. La magnitud de la crisis humanitaria originada por la inaccesibilidad a los alimentos reclama decisiones urgentes partiendo de la conformación de equipos multi e interdisciplinarios para mediante la implementación de medidas adecuadas, con la ayuda de los organismos internacionales, ver efectos positivos en el corto, y mediano plazo.

 

No obstante, pese a condenar al sector agropecuario a una crisis jamás padecida, retrotrayéndonos a los niveles de producción de alimentos de la década de los años 80, seguimos en presencia de un gobierno completamente desconectado de la realidad, atrincherado en absurdas e irracionales posiciones ideológicas, guiados por los desatinos y falsedades de quienes dirigen la cartera agrícola nacional.  

 

Esta semana el Ministro del poder popular para la agricultura productiva y tierras (MPPAT) Wilmar Castro Soteldo anuncio “la exportación de un 30% de los insumos agrícolas que se producen en el país”, en momentos cuando nuestros cañaverales y cafetales tienen tres años sin ser fertilizados, la superficie de hortalizas descendió un 75 %, y continua disminuyendo la de maíz, sorgo, arroz,  girasol y pastizales, porque no hay semillas, fertilizantes, ni agroquímicos.

 

El ministro insiste en desconocer la debacle de Agropatria. Parece ignorar que el poco herbicida que comercializa la empresa estatal lo hace en bidones de 1.000 litros violando la normativa nacional e internacional, argumentando no disponer de los envases específicos para estos productos. Cómo entender entonces que ofrece exportar agroinsumos, mientras nuestros productores, no disponen ni siquiera del combustible necesario para recolectar de sus campos el poco maíz sembrado.  

 

Aun cuando Castro Soteldo pretenda dibujarnos la ilusión que este año se cosecharan “1 millón 341.000 toneladas de maíz”, lo que equivaldría a 380.000 hectáreas del cultivo, la realidad es que solo se lograron establecer alrededor de 220.000 hectáreas, cuando su despacho había planificado 650.000 hectáreas de maíz. Una de las razones principales de esta debacle, la falta de insumos.

 

El revertir la caída en la producción interna de alimentos, exige el establecimiento de políticas públicas que viabilicen además del constante acceso a agroinsumos, la incorporación de nuevas y eficientes tecnologías para alcanzar incrementos significativos en los rendimientos.

 

Mientras los países vecinos trabajan en agricultura climáticamente inteligente y agricultura de precisión, nuestro ministro adversa hasta la incorporación de fertilizantes en nuestra agricultura. En su cuenta twitter @wcastroPSUV celebró la publicación del gobernador de Guárico: “Gobernador Vázquez: Podemos decir que somos soberanos en la semilla de arroz. Está siembra que podemos ver, aquí se sembró solo con urea, vencimos los fertilizantes que atacan las siembra”.

 

Es necesario aclararle, para que un cultivo exprese su máximo potencial de rendimiento es indispensable la fertilización, y no solo con fuente de nitrógeno, requieren igualmente otros macro, meso y micro elementos. A los fertilizantes no hay que “vencerlos”, porque ellos no “atacan las siembra”. Hasta la FAO, acepta el importante papel que fertilizantes inorgánicos u orgánicos, utilizados de manera racional, tienen para alcanzar los niveles requeridos de producción de los alimentos.

 

Frente a la tragedia del campo venezolano ante las constantes torpezas de quienes mal dirigen el país cabe el refrán popular “que sabe burro de caramelos si lo que come es monte”, considerando que han demostrado no tener la formación y experticia requerida para comprender el funcionamiento del sistema agrícola. Lo lamentable, sus errores, y decisiones irresponsables, han condenado al 53% de nuestros hogares a buscar “alimentos” en contenedores de basura.

 

Sin embargo, “la culpa no es del ciego sino del que le da el garrote”. Nicolás Maduro afirmó recientemente “Estamos logrando un milagro agrario… hay que  producirlo todo; el arroz, el maíz, el pollo, la carne, los frijoles, las lentejas”.

 

Oportuno es recordar que antes del “Socialismo del Siglo XXI” Venezuela se autoabastecía de arroz, maíz blanco, carne bovina y de pollo, entre muchos otros rubros, sin tener frente a nuestros ojos el cruel escenario actual en el cual el 72% de los hogares ha visto deteriorar su alimentación. Es nuestro deber el exigir un cambio de rumbo, apartarnos de arcaicos paradigmas a los cuales se aferran quienes no tienen la capacidad para conducir al país, definitivamente “Morrocoy no sube palo, ni cachicamo se afeita”.

Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer

Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ

@WernerGutierrez


Es una paradoja que Venezuela, con 34 millones de hectáreas con potencial agrícola, presente en el último trienio evaluado, un aumento de 4.0 % en el número de personas subalimentadas (FAO y OPS). En 2017, el 33% de nuestra infancia manifestó retardo en su crecimiento, mientras 4,5 millones de personas lograban alimentarse una vez al día. Hoy cerca del 90 % de nuestros hogares se encuentra en evidente inseguridad alimentaria al no tener acceso a los alimentos, ya que en la totalidad de los rubros agrícolas, hemos retrocedido a niveles de producción de los años 70 y 80.

 

Pese a este oscuro e innegable escenario, luego de veinte años de destrucción del modelo agrícola aplicado por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sus seguidores insisten en lograr “la predominancia de la propiedad social de la tierra, fábricas, empresas y agroindustria” como paso para alcanzar la “transformación socialista del campo y la agricultura en Venezuela”, predominando en sus proclamas su aversión a la “burguesía agraria”, aun cuando el 80 % de los pocos alimentos  producidos en el país, provienen del sector privado.

 

La absurda obsesión de quienes desde el poder han desdibujado mi país durante estos últimos veinte años impulsando la “injertación socialista del estado” en el sector agropecuario, ha causado un grave daño al sistema agroalimentario venezolano. Nos enfrentamos a un estado en extremo controlador y regulador, que irrespeta de manera permanente los derechos económicos individuales, interviniendo cada día más en los procesos inherentes al sector agrícola privado, sin que sus acciones estén fundamentadas en el concepto real de utilidad pública. 

 

Entre 2005 y 2013 se registraron más de 150 “adquisiciones forzosas”. Desde 2016 hemos presenciado el peligroso incremento de expropiaciones, ocupaciones e invasiones, de fincas, agroindustrias y cadenas distribuidoras de alimentos. Todas ellas conforman la toma por asalto de la agricultura venezolana, realizada irrespetando lo establecido en la constitución nacional, Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública o Interés Social y Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria.

 

Dentro de esta política de apropiaciones ilegitimas, la medida que más daño ha causado a nuestra agricultura, fue la expropiación decretada por Hugo Chávez el 05 de octubre de 2010, sobre el consorcio Agroisleña. La historia de la agricultura venezolana quedará dividida por siempre en un antes y un después, de esta arbitraria acción. Agroisleña, para el momento de la adjudicación forzosa, cubría el 70 % de los requerimientos de agroinsumos del sector productor nacional a través de 82 puntos de venta y 8 silos con capacidad de almacenamiento de 1.0 millón de toneladas.

 

Para dimensionar el daño causado, tomo como referencia el rubro maíz blanco, base fundamental de nuestra alimentación. Para 2008, año en el cual Venezuela se autoabastecía de este cereal, cosechamos 783 mil hectáreas. Para aquel momento, el extinto consorcio privado Agroisleña, colocaba a disposición del sector los agroinsumos necesarios de manera oportuna, financiamiento, asesoría técnica y recepción de sus cosechas.

 

Para el presente año, la superficie a cosechar de maíz, a ocho años de la creación de Agropatria, nacida a partir de esta expropiación, alcanzará sólo alrededor de 220 mil hectáreas. La falta de semillas, fertilizantes y agroquímicos, es una de las razones principales de esta debacle. Esta empresa estatal, plagada de corrupción e ineficiencia desde de su creación, cubre apenas el 20 % de la demanda nacional de agroinsumos.  

 

Para el 2016, Agropatria ya estaba en quiebra, a pesar de haber recibido 660,75 millones de dólares en auxilios financieros otorgados por fondos públicos entre 2010 y 2013. Para ese momento la empresa estatal tenía en su nómina 7.000 empleados, mientras Agroisleña, realizaba sus operaciones con sólo 1.700 a 2.000 trabajadores.  El “Socialismo del Siglo XXI”, ha dado  paso a la mediocridad, y la sumisión a un pensamiento único, por encima de la meritocracia y el nivel de formación profesional, no sólo en Agropatria, sino en la totalidad de los espacios arrebatados.   

 

La lamentable tragedia que sufrimos en nuestros campos desde la expropiación del consorcio Agroisleña, ha demostrado que lejos de ser una compañía “explotadora de campesinos pendejos”, como la denominó Chávez Frías, fue realmente, como tantas empresas venezolanas, creadas y sustentadas por capital privado nacional e internacional, un soporte fundamental, que le permitió al más pequeño y humilde productor, tener la oportunidad de transformarse en un emprendedor exitoso.  

    

Desde las plantas de Agroisleña nuestros dignos y orgullosos campesinos, tuvieron durante 52 años la oportunidad de ver crecer sus cosechas, junto a agricultores de 21 países, al recibir los agroinsumos para sus siembras, formulados en suelo patrio, con el sello “HECHO EN VENEZUELA”. Nuestros sueños, compromiso y talentos, los mantenemos intactos, con la seguridad que Venezuela volverá en un futuro cercano a producir en libertad y democracia, “De todo para el agricultor”.



Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer

Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ

@WernerGutierrez





Compartir en Facebook

 Bookmark and Share

Página 15 de 21

15
body:nth-of-type(1) p{ color: #333333; }