Viernes, Mayo 29, 2020
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INDICADORES DEL AGRO

COMMODITY - PRODUCTO BASICO PRICE - PRECIO AGRICULTURA- GANADERIA COFFEE - CAFÉ USD 0,99 AZUCAR- SUGAR USD 0,1080 COCOA - CACAO USD 2,429.00 COTTON - ALGODÓN USD 0,57 LUMBER - MADERA USD 370.50 SOYBEANS - SOYA (SOJA) USD 847.00 SOYBEAN MEAL - HARINA DE SOYA (SOJA) USD 284.30 SOYBEAN OIL - ACEITE DE SOYA (SOJA) USD 27.39 CORN - MAIZ USD 327.50 OATS - AVENA USD 328.50 WHEAT - TRIGO USD 514.50 ROUGH RICE - ARROZ USD 16.89 LIVE CATTLE - GANADO LECHERO USD 101.18 FEEDER CATTLE - GANADO DE ENGORDE USD 135.50 LEAN HOG - CERDO MAGRO USD 55.65 MINERIA-COMBUSTIBLES NATURAL GAS - GAS NATURAL USD 1.83 BRENT CRUDE OIL - PETROLEO BRENT USD 34.95 LIGHT CRUDE OIL-WTI - PETROLEO WTI USD 33.37 COAL - CARBON USD 38.55 METALES GOLD - ORO USD 1,730.00 SILVER - PLATA USD 17.93 COPPER HIGH GRADE - COBRE ALTA PUREZA USD 2.41 CAMBIO DIVISAS COLOMBIA Dólar (T.R.M) 3,723.42 Euro 4,109.29 Real Brasilero 687,60 Peso Méxicano 166,41

Opinón

El menosprecio a las alarmas encendidas desde la academia y gremios agrícolas durante el gobierno de Hugo Chávez Frías, sobre las consecuencias negativas que su política económica – agrícola ocasionaría en la producción y accesibilidad de alimentos en Venezuela, dejó en evidencia que embriagado por el espejismo del boom petrolero, su desacertada decisión era “no sembrar el petróleo, sino el chavismo”. Traicionando los intereses nacionales, la riqueza recibida fue utilizada para darle soporte al proyecto político del “Socialismo del siglo XXI”, y no para generar bienestar a la población.

 

En el momento de mayores ingresos petroleros el Chavismo – Madurismo, entre el 2004 y 2014, fue capaz de dilapidar sobre los 816 mil millones de dólares generados por exportaciones de este mineral y endeudamiento externo. Para dibujar la magnitud del dinero despilfarrado tomemos en cuenta que según diversos especialistas, el plan de recuperación de la economía venezolana post Nicolás Maduro, requerirá en su fase inicial cerca de los 80 mil millones de dólares, es decir, el 10 % de esa obscena cifra, la cual en su mayor parte sirvió para enriquecer a un reducido grupo de venezolanos y a sus socios de la izquierda internacional.

 

El plan del gobierno ha sido el controlar el proceso de producción, generando intencionalmente la inaccesibilidad a los alimentos y el empobrecimiento de la población. Su objetivo ha sido cumplido, el 86% de las personas que pasaron hambre en la región son venezolanas (FAO, 2018). En 1998, el 45 % de nuestros hogares se encontraban en situación de pobreza de ingresos, pasando esta cifra en 2018 a 94.0 % de familias bajo esta precaria situación (ENCOVI).

 

La destrucción del aparato agroproductor nacional, reflejada en una caída sobre el 65 % en la producción de la totalidad de los rubros desde el 2008 al 2018, fue parte del plan de Chávez – Maduro, como paso previo para crear la dependencia y sumisión del venezolano. Literalmente el pueblo ha sido obligado a refugiarse en la limosna de un estado manipulador. Al cierre del 2018 el 63 % de la población, declara ser receptora de alguna de las misiones sociales del gobierno.

 

El corregir este escenario, nos exige hacer las cosas de una manera diferente. Es indispensable generar cambios profundos en la concepción del modelo económico  - agrícola, alejándonos de la omnipresencia y proteccionismo estatal, dirigiendo los esfuerzos a construir un sector agroproductor privado robusto, eficiente y competitivo. Estamos en el momento histórico justo para darle un giro a nuestra suerte, debemos ser capaces de crear nuevas fuentes sostenibles de ingresos. El petróleo esta conminado a dejar de ser “la sangre de la economía nacional”, considerando que “tan pronto como en el 2030 sólo será una de las cinco fuentes principales alternativas de energía en el mundo”.

 

He repetido de manera insistente, la urgente necesidad de cambiarle el subconsciente agrícola al venezolano. La verdadera riqueza de nuestra nación está en sus campos, en el valor y compromiso de su gente. La historia demuestra que somos una nación en esencia de vocación agrícola. Sobreponiéndose a las últimas dos décadas, aun la agricultura es base fundamental en 17 de nuestros 24 estados. No existe otra actividad económica capaz de generar mayores fuentes de empleo y bienestar en la ruralidad venezolana, como la producción y transformación de alimentos. Adicionalmente, al recuperar la agricultura nacional, estaríamos dando solución a uno de los problemas más importantes en nuestros hogares, la inseguridad alimentaria.      

 

Nuestra frontera agrícola con el uso de las nuevas herramientas tecnológicas disponibles, puede ser ampliada a 50 millones de hectáreas, ubicándonos entre los 15 primeros países del mundo con suelos disponibles, no utilizados actualmente, con potencial agrícola vegetal, animal, forestal y acuícola, pero además disponemos de 700 mil km2 de zona estratégica para el desarrollo pesquero y acuícola.

 

Estamos conscientes que para atender la emergencia agroalimentaria es urgente habilitar de inmediato el canal humanitario para ingresar alimentos elaborados, pero esta medida es de limitado y transitorio alcance.  Paralelamente es necesario el destinar cerca de 1.5 millardos de dólares para atender las demandas de agroinsumos, repuestos y maquinaria agrícola que permita abordar con éxito el año agrícola venezolano 2019.

 

El Banco Interamericano de Desarrollo y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura han manifestado públicamente su disposición de acompañarnos en este reto que estamos a las puertas de asumir bajo un nuevo modelo político. En los próximos días, continuaremos recibiendo el ofrecimiento de diversos organismos multilaterales y de países con amplia tradición agrícola, cuya historia les ha enseñado que el impulsar la agricultura, es la mejor vía para vencer el hambre y la pobreza.


 

Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer

Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ

@WernerGutierrez


En Venezuela, pese haber condenado a la agricultura a una crisis jamás padecida, retrotrayéndonos a los niveles de producción de alimentos de la década de los años 80, quienes ilegítimamente se mantienen en el gobierno, desconociendo los nefastos resultados obtenidos, insisten en la tesis aplicada durante los últimos veinte años de impulsar la “injertación socialista del estado” en el sector agropecuario.

 

Al realizar un análisis objetivo, sobre los resultados del Plan de la Patria 2013 - 2019 anunciado por el presidente Hugo Chávez en junio de 2012, el cual perseguía “el tránsito irreversible hacia el socialismo”, en el área agroalimentaria, es evidente, si consideramos lo que en teoría era su objetivo “Lograr la soberanía alimentaria para garantizar el sagrado derecho a la alimentación a nuestro pueblo”, que fue un rotundo fracaso.  

 

La caída de la actividad agrícola per cápita al cierre del 2014, fue del 17% con respecto al 2009. Para el período 2014 – 2018, los resultados son más dramáticos, registrándose 10 años con caída continúa en la producción agrícola. Tomemos algunos rubros estratégicos en la alimentación para ilustrar la crítica situación del diezmado sector agropecuario venezolano.

 

En el ciclo maicero 2018 se estima se haya logrado el arrime de cerca de 1.0 millón de toneladas del grano, significando una caída del 66.0 % al compararlo con las 2.9 millones de toneladas del 2008. En arroz se logró una cosecha record de 263 mil hectáreas en 2008; desde ese momento hemos registrado un franco retroceso, estableciéndose alrededor de 100 mil hectáreas anuales, incluso para el 2018 esta cifra es aún menor. En la zafra azucarera 2005 – 2006, se logra una cosecha record cercana a las 9.5 millones de toneladas de caña de azúcar; se estima que en la zafra actual, se logren cosechar  cerca de 2.5 millones de toneladas, registrándose una caída aproximada del 74.0 %.

 

Para el 2007 nuestro rebaño bovino era de 12.7 millones de reses. Producíamos 430 mil toneladas de carne al año, cubriendo prácticamente los requerimientos de nuestra población; actualmente está por debajo de 9.5 millones de cabezas, necesitando el país adquirir fuera de nuestras fronteras el 60 % de la demanda interna. En avicultura, en el año 2012 presentamos una producción de 17.0 millones de cajas de huevo de 360 unidades. Ya para el 2017, fue menor a los 8.0 millones. Aun cuando esperamos las estimaciones del 2018, voceros del sector afirman que nuestra avicultura está al borde de un cierre definitivo, al mostrar una disminución sobre el 60 % en sus registros históricos de producción.

Lo más preocupante, pese a este trágico escenario común en la totalidad de los rubros agrícolas, los jerarcas del “Socialismo del siglo XXI” insisten en la retórica absurda de lograr “la predominancia de la propiedad social de la tierra, fábricas, empresas y agroindustria” como paso para alcanzar la “transformación socialista del campo y la agricultura en Venezuela”.

 

Al inicio de la era Hugo Chávez – Nicolás Maduro, finales de la década de los años 90, Venezuela cubría el 80 % de su demanda de alimentos, con producción nacional, requiriendo importar el 20 % restante. Al inicio del 2019, la necesidad de importaciones, desnuda el daño causado a nuestro sector agropecuario. La producción nacional solo será capaz de soportar el 20 % de la demanda interna de alimentos. Según el reporte del Observatorio venezolano de la salud, Venezuela ya está ubicada “entre los países del mundo con grave inseguridad alimentaria”.

   

Si consideramos como referencia para medir el éxito del Plan de la Patria 2013 - 2019, su verdadera e insoslayable intención de destruir el aparato agroproductivo venezolano, con el firme propósito de quienes nos mal gobiernan, de alcanzar el control social de la población a través de la entrega condicionada de una caja de alimentos, debemos reconocer que Hugo Chávez y Nicolás Maduro, obtuvieron un rotundo éxito.

 

Hoy se perciben en Venezuela brisas de libertad, en su horizonte se visualiza la posibilidad de un cambio de paisaje. De ser así, el sector agropecuario nacional tendría, sin temor alguno de equivocarme, la capacidad bajo un nuevo modelo económico – agrícola el asumir el reto de iniciar en el inmediato plazo el camino para el establecimiento futuro de 1.2 millones hectáreas de maíz, 250 mil de arroz y 200 mil de caña de azúcar, que unido a la superficie necesaria de otros cereales, leguminosas, oleaginosas, hortalizas, raíces, tubérculos y frutales, lograríamos un aproximado de 3.4 millones de hectáreas, y el autoabastecimiento de estos rubros.

 

Caso contrario, de permanecer Venezuela bajo el control totalitario y arbitrario del “Socialismo del siglo XXI” estaríamos presenciando en el 2019, el quiebre técnico definitivo del sector agropecuario nacional debido a la ausencia de agroinsumos, financiamiento, seguridad, y la justa e imprescindible rentabilidad del sistema. De sobrevivir a estas condiciones adversas, sería gracias al compromiso y amor patrio de los productores venezolanos que se niegan una y otra vez a rendirse, confiando siempre con testaruda firmeza, que la cosecha siguiente, será la mejor.  



Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer

Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ

@WernerGutierrez



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