Sábado, Febrero 29, 2020
Scroll To Top

INDICADORES DEL AGRO

AGRICULTURA- GANADERIA COFFEE - CAFÉ USD 1,10 AZUCAR- SUGAR USD 0,1409 COCOA - CACAO USD 2,674.00 COTTON - ALGODÓN USD 0,60 LUMBER - MADERA USD 412.60 SOYBEANS - SOYA (SOJA) USD 891.75 SOYBEAN MEAL - HARINA DE SOYA (SOJA) USD 306.00 SOYBEAN OIL - ACEITE DE SOYA (SOJA) USD 28.56 CORN - MAIZ USD 367.75 OATS - AVENA USD 274.25 WHEAT - TRIGO USD 517.75 ROUGH RICE - ARROZ USD 13.56 LIVE CATTLE - GANADO LECHERO USD 108.53 FEEDER CATTLE - GANADO DE ENGORDE USD 133.40 LEAN HOG - CERDO MAGRO USD 62.15 MINERIA-COMBUSTIBLES NATURAL GAS - GAS NATURAL USD 1.73 BRENT CRUDE OIL - PETROLEO BRENT USD 50.52 LIGHT CRUDE OIL-WTI - PETROLEO WTI USD 44.90 COAL - CARBON USD 45.05 METALES GOLD - ORO USD 1,589.80 SILVER - PLATA USD 16.76 COPPER HIGH GRADE - COBRE ALTA PUREZA USD 2.55 CAMBIO DIVISAS COLOMBIA Dólar (T.R.M) 3,539.86 Euro 3,868.53 Peso Méxicano 178,74 Real Brasilero 785,600

Resultado de imagen para bonos verdes

Fuente; https://www.ambito.com/

Agricultura no contaminante”; bajo esa premisa el sector financiero busca promover, a través de los bonos verdes, iniciativas sustentables para mitigar el cambio climático. Las inversiones verdes vienen marcando récords y recientemente se lanzó en Brasil una línea por u$s1.000 millones exclusivamente para el campo. En Argentina se busca avanzar en la temática.


Los bonos verdes nacieron en 2007, cuando el Banco Europeo de Inversiones lanzó la primera emisión para financiar proyectos ambientales. Desde ese entonces, organismos multilaterales, bancos públicos y privados y gobiernos han incurrido en ese mercado para financiarse. “Un bono verde es un tipo de fondeo que se puede categorizar entre los llamados de renta fija, cuya característica principal es que el destino de los fondos debe ser financiar actividades que beneficien el ambiente”, define Pablo Cortinez, Focal Point de Finanzas Sustentables de Fundación Vida Silvestre. Este tipo de instrumento lleva emitidos a nivel global más de u$s200.000 millones, asegura el experto y completa: “Esto demuestra un mayor involucramiento del sector financiero en la temática ambiental”.

 

En Argentina hay un nivel de desarrollo; la Comisión Nacional de Valores publicó guías para bonos sociales, verdes y sostenibles que, aunque no son obligatorias, dan un marco para emisiones de este tipo. Por su parte, BYMA lanzó un panel que estará integrado por activos negociables que se propongan contribuciones al tema ambiental.


Además, el Banco Galicia emitió en 2018 un bono verde por u$s100 millones para préstamos a proyectos de impacto ambiental, el Banco Itaú logró u$s50 millones para destinar a créditos con certificación verde al sector de energías renovables. En tanto, el BICE cuenta con un “bono sostenible” por u$s30 millones, que fueron a 200 pymes.


En cuanto a las provincias, La Rioja fue pionera en 2017, con una colocación por u$s200 millones, a 8 años, con el objetivo de llegar a 300 MW en la generación de energía del Parque Eólico Arauco Sapem. Unos meses después, Jujuy lanzó un título por u$s210 millones para completar la inversión en el parque de energía fotovoltaica situado en plena puna jujeña, apuntando también a la generación de 300 MV.


Al campo


La inversión en bonos verdes se ha orientado casi exclusivamente a las áreas de transporte, construcción y energías renovables sin llegar con fuerza a la agricultura. Según estudios, a nivel global estos fondos con destino a la tierra representan un 5%, pero se duplica en los países emergentes y tiene un alto potencial en América Latina, advierten. “En definitiva, los bonos verdes pueden ser un modo de financiación para acelerar el proceso hacia un sector agropecuario más productivo y menos contaminante”, explica Cortinez.


En el caso local, el economista asegura que “dejando de lado la actual coyuntura argentina, en general, el financiamiento verde tiende a ser más receptivo en términos de plazos y a veces en tasas. Es que la mayoría de los bonos verdes en países emergentes tienen un maturity de largo plazo”, completa.


Este tipo de bonos establecen compromisos de inversión específicos como, por ejemplo, qué materia prima cultivar y tiene penalidades en caso de incumplimientos. El control lo realiza la entidad que emite el bono. Otra manera de demostrar el uso de los fondos, puede ser a través de la aplicación de Buenas Prácticas o de certificaciones de sostenibilidad que existen para commodities críticos como, por ejemplo, RTRS para la soja, FSC para el sector forestal y MSC para la pesca.


Sin embargo, el desarrollo de esta opción de inversión a nivel local está en estudio. “Para Argentina constituye una asignatura pendiente”, sentencia Cortinez y completa: “El país tiene un gran potencial para explotar y atraer fondos para producir más sustentablemente en el sector agropecuario en su conjunto”.


Caso brasileño


Si bien es un área poco explorada, en la región hay avances, hace unos meses en Brasil lanzaron bonos verdes por u$s1.000 millones para impulsar la agricultura sostenible. Se trata de una iniciativa internacional con apoyo del Reino Unido y la ONU que será administrada por una firma especializada en finanzas ambientales.


Se otorgará u$s1.000 millones en bonos verdes durante los próximos cuatro años, para financiar a agricultores brasileños de soja y maíz que se comprometen a evitar la tala de bosques y el uso de pastizales nativos y tierras degradadas para uso agrícola.


Se espera que resulte en 180 millones de toneladas de soja y maíz responsables, por un valor de alrededor de u$s43.000 millones en la primera década. La primera emisión de bonos de u$s300 millones está prevista para la campaña agrícola de 2020. “América Latina tiene un gran potencial para este desarrollo”, cierra Cortinez.

Noticias - Noticias

body:nth-of-type(1) p{ color: #333333; }